miércoles, 2 de julio de 2008

LA SELECCIÓN DE LUIS ARAGONÉS

J.P.J. (Scotta)

A mi me gusta el fútbol “pa rebentá”. Como del fútbol, respiro del fútbol, me cambia los ánimos, me cambia la agenda y algunas veces, hasta me ha salvado la vida, porque fue mi refugio cuando nada tenía sentido, cuando la frustración me ganaba por goleada y la soledad me paraba cada remate de cabeza o de corazón. Sin embargo y aunque tengo motivos, no soy de los forofos que van todos los domingos a ver a su equipo, ni de los que se reunen siempre en el mismo lugar, animado por el ambiente, a ver el partido de la semana, no, a mi me gusta el fútbol en la intimidad de mi casa, acompañado de una silla y una mesa; o en la casa de un amigo, los dos, tres, son ya casi una multitud; o en un bar donde no entren los alborotadores comunes, normalmente del “Madrí”. El Real Madrid-Barcelona, por supuesto, nunca en tierra de nadie, en parte, porque, demostrado está, no queda tierra de nadie.
La selección española ha sido siempre otro cantar, es para mí como una liga entera, unas veces quiero que gane y la mayoría deseo que pierda, siempre por algún transfondo político en lucha contra otro transfondo político más sibilino, más macabro y más reaccionario que el mío. Es lucha política. En esta ocasión, en esta Eurocopa me ha pillado del lado de los que han ganado. ¿Porqué?, por Luis Aragonés. Este entrenador es el primero que yo he visto en la selección, salvando a Clemente, que no le hayan impuesto ni la plantilla, ni las alineaciones. Todos los demás aguantaban, sin miramientos, la imposición de las cuotas en la plantilla “Tienes que llevar tantos del Madrid, tantos del Barcelona, tantos del Atlético de Madrid según como esté, algún vasco o algún catalán, según quienes estén dando más opor culo en ese momento y uno del equipo revelación de turno” o las alineaciones impuestas, por algunos jugadores que mandaban más que el entrenador, porque ha tenido a todos los medios de comunicación detrás, o sea, que tenía a un ejercito. A Luis Aragonés lo han torturado psicológicamente por no llevar a Raúl, aquel que puso de moda cuadrarse militarmente ante el himno español, lo ha denostado cada uno de los enterados que hay en cada medio de comunicación, porque, “ellos si que saben de fútbol”; lo han enterrado varias veces vivo futbolísticamente y han intentado, incluso, colgarle un Sanbenito político o meterse en su vida personal, para desprestigiarlo. Yo he escuchado como algún energumeno, asusado por algún medio de comunicación, le llamaba borracho, para buscar la repetición y ampliación en los programas deportivos basura.
Por todo esto, que lo he tenido muy encuenta, he seguido a la selección desde la casa de mi madre y desde la casa de mi amigo y el otro día disfruté con la selección como nunca, pues así ha jugado: como nunca, como un equipo, con humildad y sin complejos.
Lo peor vino después, porque la basura mediática estaba claro que se aprovecharía del momento, a pesar de los raules y los gutis, ellos ven dinero y ven la posibilidad de rentabilidad política y se apuntan a un bombardeo, sobre todo si es contra los de siempre. Lo peor, otra vez estaba en la calle y a mí, con mi puntito masoquista, que lo tengo, se me antoja en ese momento un helado. Y salí, cinco minutos... pero que cinco minutos... de los peores que recuerdo, el mechero me iba a reventar en el puño cerrado del bolsillo del pantalón, los sudores me corrían por todo el cuerpo y no podía mirar para la carretera, me las apañé para no tener que cruzarla, porque, no se si sabéis que suelo sufrir tendencias maníacas cuando veo una bandera española, siempre acabo metiéndole fuego y el otro día que hubiese disfrutado como un loco, si quemo una, aunque sea la más chica, me meten fuego a mí.

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