jueves, 4 de julio de 2013

Si tocan a uno nos tocan a todos





J.P.J. (Scotta)



Ahora mismo la bandera de los pobres la tiene Evo Morales. No sólo la bandera de los pobres de Bolivia. Tiene la bandera de los pobres del mundo, de los disconformes del mundo y de los que luchan contra gobiernos que no representan a los pobres, que no representan ni siquiera a los pueblos, porque la mayoría de los gobiernos ejercen su poder contra los pueblos y favoreciendo a oligarquías financieras, económicas, religiosas... en resumen: a castas.
Igual que los dineros y el flujo económico no tienen fronteras en los países de plutocracias representativas, los pueblos no tienen fronteras en los países del ALBA que se unen en una única bandera, la bandera bolivariana y a ella pertenecemos muchos indivíduos de muchos países donde la libertad es sólo libertad económica. Porque, yo mismo, me siento mucho más cerca de un indio aymara que de un político, un banquero o un ovispo andaluz. Y soy andaluz de sentimiento, me siento culturalmente andaluz, pero políticamente estoy con el pueblo bolivariano y con todos los pueblos que se revelan contra el capitalismo. Por supuesto, mi batalla es local y la llamita que yo intento encender es junto a los anticapitalistas andaluces, siempre mejor, cuanto más unidos estemos y tomo como referencia un proyecto reciente aunque pasado: Iniciativa Internacionalista (II).
Por eso, la agresión o el menosprecio a Evo Morales, es la agresión y el menosprecio a mucha gente del mundo. Muchos nos hemos sentido secuestrados, humillados y vejados junto a Evo Morales y muchos, aunque somos pacíficos, no somos pacifistas y estaríamos dispuesto a contraatacar si cualquier situación lo requiriese. Precisamente en este momento nos han pillado más fuertes que nunca.¡Cuidado, esbirros del dinero, vuestra globalización nos ha enseñado a unirnos!